Miles de evangélicos desfilan en Pachuca, Hidalgo.

En el marco del proyecto México comprado por la Sangre de Cristo, miles de cristianos evangélicos de diferentes municipios del Estado de Hidalgo se dieron cita en la ciudad de Pachuca el día martes 22 de octubre del año en curso. A partir del medio día, poco a poco el estacionamiento del Estadio Hidalgo se fue tiñendo del color rojo de las playeras que caracterizaron las delegaciones de decenas de iglesias de diferentes denominaciones evangélicas que se dieron cita sin amedrentarse por el clima que imperaba.

Con la alegría a flor de piel, los asistentes se preparaban para dar inicio al desfile.

Las actividades iniciaron con un magno desfile. Una marea roja fue inundando toda la Avenida Felipe Ángeles y fue avanzando hasta llegar a la Plaza Juárez. Los vítores y los vivas a Jesucristo se mezclaban con los cantos de niños, jóvenes, adultos e incluso algunos ancianos que recorrieron más de siete kilómetros a pesar de la llovizna que de manera intermitente acompañaba los contingentes junto a los grupos de panderistas, banda de viento y carros alegóricos.

Desde los cielos de Pachuca se podía percibir la marea roja cristiana entrando a la capital del Estado.

Creyentes de varias iglesias de Ixmiquilpan participaron en el desfile incluidas una banda de viento y grupos de panderistas.

Auxiliados en todo tiempo por los servicios de vialidad de la ciudad, los asistentes hicieron un alto en la Plaza Juárez para un breve, aunque emotivo programa cívico. En esta emblemática plaza, el Pastor Josué Pérez Pardo, aprovechó los colores de la bandera nacional para ilustrar la visión del proyecto México comprado por la sangre de Cristo: «El rojo representa el color de la sangre de Cristo, derramado para perdón de los pecados de la nación; el blanco, es el mensaje de paz que nuestro país necesita escuchar; el águila, representa la iglesia cristiana que devora la serpiente, esa serpiente antigua que tanta muerte y delincuencia ha provocado en todo el territorio nacional; el verde, el color de la esperanza que cualquier persona puede encontrar en Cristo Jesús.»

Los miles de congregantes intercedieron por el gobierno y los millones de hidalguenses desde el emblemático Monumento a Juárez.

Luego de unos minutos, los contingentes reanudaron su marcha al sonido del shofar que indicaba su retorno a la peregrinación asemejando por instantes a las tribus de Israel durante su travesía en el desierto. Encabezaba la marcha un grupo de varones cargando un modelo del Arca del Pacto de la época de Moisés al cruzar el desierto. La «Tierra Prometida» sería la Plaza Bicentenario que aguardaba a varios kilómetros, lista para recibirlos desde varias horas antes.

Un equipo profesional de audio fue instalado en Plaza Bicentenario para la concentración final.

Los más de cinco mil participantes provenientes de los diferentes municipios del Estado llenaron ahora los carriles de la Avenida Juárez y enfilaron rumbo al sur de la ciudad. El gozo y alegría de interceder por las autoridades y la sociedad se percibía entre los cristianos quienes poco a poco se fueron mezclando para integrar un sólo contingente que no cesaban de anunciar que «Cristo vive, que Cristo salva» y de suplicar a Dios que «Hidalgo sea de Cristo.»

Desde la glorieta Hidalgo se podía percibir la magnitud de la convocatoria.

Cuando la noche empezaba a caer los cielos pudieron contemplar a la multitud llegar a su destino: La Plaza Bicentenario. Los himnos llenaban el ambiente a través de un excelente equipo de audio e iluminación. Miles de sillas fueron acomodadas en la plaza para albergar a los creyentes quienes continuaron entonando sus alabanzas al Creador dirigidos por grupos musicales. Algunos pastores guiaron oraciones de súplica a Dios por la salvación de la nación, la unidad de la Iglesia Cristiana y por la integración de la familia.

Concentración en Plaza Bicentenario

Los creyentes nunca se amedrentaron por el clima. Cubiertos con impermeables adoraron por horas unidos en un mismo sentir.

Una breve exposición de la Palabra de Dios estuvo a cargo del Pastor Josué Pérez Pardo tomado del Profeta Joel. En medio del agua que arreciaba, se escuchaba con fe que la gloria postrera de la iglesia será mayor que la primera; que la verdadera libertad y paz de México no vendrá desde la política y/o economía sino en reconocer que la necesidad básica del país es una necesidad espiritual que únicamente se satisface cuando cada persona se acerca a Cristo y recibe perdón de pecados y una vida nueva. La convocatoria finalizó con un llamado a hacer a Cristo, Señor y Salvador de nuestras vidas al que decenas de personas atendieron.

El Pastor Josué Pérez Pardo predicando ante la multitud.

El Pastor Josué Pérez Pardo predicando ante la multitud.

En medio del clamor se entregó simbólicamente el Estado de Hidalgo a Cristo soltando un croquis de la entidad a los cielos.

En medio del clamor se entregó simbólicamente el Estado de Hidalgo a Cristo soltando un croquis de la entidad a los cielos.

De acuerdo a los organizadores se preparan para las próximas semanas eventos similares en todos los municipios del Estado y también en todas las capitales del país. La culminación de este proyecto tendrá lugar el 1 de enero del 2014 en la Ciudad de México con una concentración masiva para anunciar al país que sus pecados son perdonados, sus heridas son sanadas y tiene vida eterna por la sangre de Cristo que derramó en la cruz del Calvario.

LO QUE DIJERON LOS PERIODICOS DEL ESTADO

Para nadie es extraño que la iglesia evangélica sigue siendo para la sociedad un grupo minoritario y su quehacer es minimizado e incluso ignorado por el grueso de la población.

Lo que publicó el Periódico El Independiente de Hidalgo el 23 de octubre 2013:

Cinco renglones de texto únicamente para no omitir la nota.

El independiente de Hidalgo, página 28. Cinco renglones de texto únicamente para no omitir la nota.

El periódico Criterio fue certero en su apreciación del evento al estimar una asistencia de más de cinco mil personas. Fue el único medio que señaló que el cambio de sede del evento se dio a pesar de existir un permiso previo por parte del gobierno y que la comunidad evangélica fue señalada por el secretario de gobierno, Fernando Moctezuma, por utilizar fragmentos del Himno Nacional mexicano en la propaganda de este evento. Ante dichas declaraciones, los organizadores aseguran que las imágenes y textos utilizados en este proyecto fueron presentados y aprobados por la Secretaría de Gobernación para su uso.

Periódico Criterio, página 5. Un tercio de página cubre los pormenores de la marcha.

Periódico Criterio, página 5. Un tercio de página cubre los pormenores de la marcha.

El medio impreso que llevó a la primera plana esta movilización fue Síntesis. Este periódico dedica toda una plana (página 2) entre texto e imágenes en la crónica de la marcha. La comunidad evangélica podría sentirse honrada por recibir una cobertura tan amplia de no ser por algunas imprecisiones en la reseña. La reportera Tania Monroy, cuantifica en tan sólo 200 personas desfilando sobre Av. Felipe Ángeles, aunque asegura que provocaron dificultades al tráfico vehicular. Para la concentración de la Plaza Bicentenario este periódico estima la asistencia en «más de mil» personas. Estos números se perciben alejados de los más de cinco mil que menciona Criterio y que constataron quienes se dieron cita el martes 22 en la capital del Estado.

La marcha mereció la portada del tabloide.

La marcha mereció la portada del tabloide Síntesis.

Este rotativo hace una reseña completa en su página 2, aunque sólo calcula en 200 personas en el desfile.

Este rotativo hace una reseña completa en su página 2, aunque sólo calcula 200 personas en el desfile.

Para los otros periódicos de la entidad, este acto evangélico no representó un espacio entre las notas del día.

Entre los medios cristianos, el sitio de internet de Informa diario, publica la misma crónica del periódico Criterio debido al autor de la nota, Ommar Ayala que colabora con ambas publicaciones.

En su sección editorial, Ommar Ayala publica la misma nota del periódico Criterio.

En su sección editorial, Ommar Ayala publica la misma nota del periódico Criterio.

UNA PALABRA FINAL
A través de estas líneas externo mis felicitaciones a los organizadores de este tipo de eventos por llevar a la iglesia a salir de las cuatro paredes y llevarnos a comprender la magnitud de la tarea que nos falta hacer. La iglesia cristiana evangélica aunque ha crecido mucho en los últimos años, sigue siendo vista por el gobierno, por la sociedad y por los medios de información como un grupo minoritario y cuya presencia puede ser minimizada e incluso ignorada. Así lo muestran tanto las «causas desconocidas» del cambio de sede por parte del gobierno como la cobertura periodística en la capital.

Sin embargo, es menester buscar convertirnos en la levadura que leuda toda la masa. Cada creyente debe anunciar que Cristo es la respuesta a las necesidades más apremiantes del ser humano. Él nos ha garantizado su respaldo y su presencia en esta encomienda. Su sangre seguirá sanando las heridas de nuestra patria y cubriendo los pecados de millones de mexicanos que aún viven sin saber de esta esperanza. ¡Es nuestro privilegio anunciarlo!