La gran apostasía, David Wilkerson

Una de las características de los tiempos del fin es el abandono de un amor sincero por Dios y una consagración total a Él. Sean individuos o iglesias enteras, muchos son arrastrados por los engaños del diablo y hacen del cristianismo una forma de vida absurda y sin los principios divinos. La misma Palabra que da vida a los corazones humildes, es la misma que sirve de tropiezo a aquellos que quieren vivir para sus deleites; es decir, pretenden ser cristianos sin cumplir las demandas de Cristo.

Estos hombres son aquellos que apartándose del camino angosto, imponen sus propias palabras por encima de las de Dios. En su soberbia dicen tener la verdad aún cuando la Biblia reprocha y condena sus acciones; con todo y esto se dicen ministros, profetas, cristianos y no saben que la destrucción les está reservada. Éstos han traicionado la sangre que alguna vez los hizo libres y siguen en pos de pecados y vanidades.

Lo invitamos a analizar este video, para que a la luz de la Biblia su corazón sea escudriñado. “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía (caída), y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” (II Tes. 2:1-3).

CF Peniel El Tablón celebra sus primeros bautizos en agua

Oración especial por los primeros bautizados del Centro Familiar Peniel El Tablón

Oración especial por los primeros bautizados del Centro Familiar Peniel El Tablón

Después de meses de labor misionera en la población indígena de El Tablón, Ixmiquilpan, Hgo; el día sábado 2 de noviembre 2013 se celebraron los primeros bautizos de los primeros creyentes de esta comunidad.

En medio de un clima frío, las primeras dos parejas que han recibido a Jesucristo como Señor y Salvador, bajaron a las aguas bautismales como testimonio público de su fe cristiana.

Miguel Mtz, de los primeros frutos de la misión quien con gusto presta su hogar para las reuniones.

Miguel Mtz, de los primeros frutos de la misión quien con gusto presta su hogar para las reuniones.

Con la alegría reflejada en sus rostros, los asistentes entonaban con convicción la letra del himno clásico «Soy bautizado como manda El Salvador» durante el breve devocional que antecedió a esta ceremonia especial llevado a cabo en las instalaciones del Parque Acuático Dios Padre A.C.

Gratitud por el regalo de salvación a través de Jesucristo.

Gratitud por el regalo de salvación a través de Jesucristo.

La ceremonia fue conducida por el Pastor Sixto Vicente auxiliado de los ministros a cargo de esta misión Carlos Ramírez y Ma. Francisca Olguín quienes actualmente atienden semanalmente a un grupo de aproximadamente quince niños y diez adultos.

Miles de evangélicos desfilan en Pachuca, Hidalgo.

En el marco del proyecto México comprado por la Sangre de Cristo, miles de cristianos evangélicos de diferentes municipios del Estado de Hidalgo se dieron cita en la ciudad de Pachuca el día martes 22 de octubre del año en curso. A partir del medio día, poco a poco el estacionamiento del Estadio Hidalgo se fue tiñendo del color rojo de las playeras que caracterizaron las delegaciones de decenas de iglesias de diferentes denominaciones evangélicas que se dieron cita sin amedrentarse por el clima que imperaba.

Con la alegría a flor de piel, los asistentes se preparaban para dar inicio al desfile.

Las actividades iniciaron con un magno desfile. Una marea roja fue inundando toda la Avenida Felipe Ángeles y fue avanzando hasta llegar a la Plaza Juárez. Los vítores y los vivas a Jesucristo se mezclaban con los cantos de niños, jóvenes, adultos e incluso algunos ancianos que recorrieron más de siete kilómetros a pesar de la llovizna que de manera intermitente acompañaba los contingentes junto a los grupos de panderistas, banda de viento y carros alegóricos.

Desde los cielos de Pachuca se podía percibir la marea roja cristiana entrando a la capital del Estado.

Creyentes de varias iglesias de Ixmiquilpan participaron en el desfile incluidas una banda de viento y grupos de panderistas.

Auxiliados en todo tiempo por los servicios de vialidad de la ciudad, los asistentes hicieron un alto en la Plaza Juárez para un breve, aunque emotivo programa cívico. En esta emblemática plaza, el Pastor Josué Pérez Pardo, aprovechó los colores de la bandera nacional para ilustrar la visión del proyecto México comprado por la sangre de Cristo: «El rojo representa el color de la sangre de Cristo, derramado para perdón de los pecados de la nación; el blanco, es el mensaje de paz que nuestro país necesita escuchar; el águila, representa la iglesia cristiana que devora la serpiente, esa serpiente antigua que tanta muerte y delincuencia ha provocado en todo el territorio nacional; el verde, el color de la esperanza que cualquier persona puede encontrar en Cristo Jesús.»

Los miles de congregantes intercedieron por el gobierno y los millones de hidalguenses desde el emblemático Monumento a Juárez.

Luego de unos minutos, los contingentes reanudaron su marcha al sonido del shofar que indicaba su retorno a la peregrinación asemejando por instantes a las tribus de Israel durante su travesía en el desierto. Encabezaba la marcha un grupo de varones cargando un modelo del Arca del Pacto de la época de Moisés al cruzar el desierto. La «Tierra Prometida» sería la Plaza Bicentenario que aguardaba a varios kilómetros, lista para recibirlos desde varias horas antes.

Un equipo profesional de audio fue instalado en Plaza Bicentenario para la concentración final.

Los más de cinco mil participantes provenientes de los diferentes municipios del Estado llenaron ahora los carriles de la Avenida Juárez y enfilaron rumbo al sur de la ciudad. El gozo y alegría de interceder por las autoridades y la sociedad se percibía entre los cristianos quienes poco a poco se fueron mezclando para integrar un sólo contingente que no cesaban de anunciar que «Cristo vive, que Cristo salva» y de suplicar a Dios que «Hidalgo sea de Cristo.»

Desde la glorieta Hidalgo se podía percibir la magnitud de la convocatoria.

Cuando la noche empezaba a caer los cielos pudieron contemplar a la multitud llegar a su destino: La Plaza Bicentenario. Los himnos llenaban el ambiente a través de un excelente equipo de audio e iluminación. Miles de sillas fueron acomodadas en la plaza para albergar a los creyentes quienes continuaron entonando sus alabanzas al Creador dirigidos por grupos musicales. Algunos pastores guiaron oraciones de súplica a Dios por la salvación de la nación, la unidad de la Iglesia Cristiana y por la integración de la familia.

Concentración en Plaza Bicentenario

Los creyentes nunca se amedrentaron por el clima. Cubiertos con impermeables adoraron por horas unidos en un mismo sentir.

Una breve exposición de la Palabra de Dios estuvo a cargo del Pastor Josué Pérez Pardo tomado del Profeta Joel. En medio del agua que arreciaba, se escuchaba con fe que la gloria postrera de la iglesia será mayor que la primera; que la verdadera libertad y paz de México no vendrá desde la política y/o economía sino en reconocer que la necesidad básica del país es una necesidad espiritual que únicamente se satisface cuando cada persona se acerca a Cristo y recibe perdón de pecados y una vida nueva. La convocatoria finalizó con un llamado a hacer a Cristo, Señor y Salvador de nuestras vidas al que decenas de personas atendieron.

El Pastor Josué Pérez Pardo predicando ante la multitud.

El Pastor Josué Pérez Pardo predicando ante la multitud.

En medio del clamor se entregó simbólicamente el Estado de Hidalgo a Cristo soltando un croquis de la entidad a los cielos.

En medio del clamor se entregó simbólicamente el Estado de Hidalgo a Cristo soltando un croquis de la entidad a los cielos.

De acuerdo a los organizadores se preparan para las próximas semanas eventos similares en todos los municipios del Estado y también en todas las capitales del país. La culminación de este proyecto tendrá lugar el 1 de enero del 2014 en la Ciudad de México con una concentración masiva para anunciar al país que sus pecados son perdonados, sus heridas son sanadas y tiene vida eterna por la sangre de Cristo que derramó en la cruz del Calvario.

LO QUE DIJERON LOS PERIODICOS DEL ESTADO

Para nadie es extraño que la iglesia evangélica sigue siendo para la sociedad un grupo minoritario y su quehacer es minimizado e incluso ignorado por el grueso de la población.

Lo que publicó el Periódico El Independiente de Hidalgo el 23 de octubre 2013:

Cinco renglones de texto únicamente para no omitir la nota.

El independiente de Hidalgo, página 28. Cinco renglones de texto únicamente para no omitir la nota.

El periódico Criterio fue certero en su apreciación del evento al estimar una asistencia de más de cinco mil personas. Fue el único medio que señaló que el cambio de sede del evento se dio a pesar de existir un permiso previo por parte del gobierno y que la comunidad evangélica fue señalada por el secretario de gobierno, Fernando Moctezuma, por utilizar fragmentos del Himno Nacional mexicano en la propaganda de este evento. Ante dichas declaraciones, los organizadores aseguran que las imágenes y textos utilizados en este proyecto fueron presentados y aprobados por la Secretaría de Gobernación para su uso.

Periódico Criterio, página 5. Un tercio de página cubre los pormenores de la marcha.

Periódico Criterio, página 5. Un tercio de página cubre los pormenores de la marcha.

El medio impreso que llevó a la primera plana esta movilización fue Síntesis. Este periódico dedica toda una plana (página 2) entre texto e imágenes en la crónica de la marcha. La comunidad evangélica podría sentirse honrada por recibir una cobertura tan amplia de no ser por algunas imprecisiones en la reseña. La reportera Tania Monroy, cuantifica en tan sólo 200 personas desfilando sobre Av. Felipe Ángeles, aunque asegura que provocaron dificultades al tráfico vehicular. Para la concentración de la Plaza Bicentenario este periódico estima la asistencia en «más de mil» personas. Estos números se perciben alejados de los más de cinco mil que menciona Criterio y que constataron quienes se dieron cita el martes 22 en la capital del Estado.

La marcha mereció la portada del tabloide.

La marcha mereció la portada del tabloide Síntesis.

Este rotativo hace una reseña completa en su página 2, aunque sólo calcula en 200 personas en el desfile.

Este rotativo hace una reseña completa en su página 2, aunque sólo calcula 200 personas en el desfile.

Para los otros periódicos de la entidad, este acto evangélico no representó un espacio entre las notas del día.

Entre los medios cristianos, el sitio de internet de Informa diario, publica la misma crónica del periódico Criterio debido al autor de la nota, Ommar Ayala que colabora con ambas publicaciones.

En su sección editorial, Ommar Ayala publica la misma nota del periódico Criterio.

En su sección editorial, Ommar Ayala publica la misma nota del periódico Criterio.

UNA PALABRA FINAL
A través de estas líneas externo mis felicitaciones a los organizadores de este tipo de eventos por llevar a la iglesia a salir de las cuatro paredes y llevarnos a comprender la magnitud de la tarea que nos falta hacer. La iglesia cristiana evangélica aunque ha crecido mucho en los últimos años, sigue siendo vista por el gobierno, por la sociedad y por los medios de información como un grupo minoritario y cuya presencia puede ser minimizada e incluso ignorada. Así lo muestran tanto las «causas desconocidas» del cambio de sede por parte del gobierno como la cobertura periodística en la capital.

Sin embargo, es menester buscar convertirnos en la levadura que leuda toda la masa. Cada creyente debe anunciar que Cristo es la respuesta a las necesidades más apremiantes del ser humano. Él nos ha garantizado su respaldo y su presencia en esta encomienda. Su sangre seguirá sanando las heridas de nuestra patria y cubriendo los pecados de millones de mexicanos que aún viven sin saber de esta esperanza. ¡Es nuestro privilegio anunciarlo!

¿Anhela estar en la presencia de Dios?

Presencia de Dios
Millones de persones viven su vida ignorando totalmente a Dios y sus principios; sin embargo, por una extraña razón confían que al morir irán a la presencia de Dios. ¿Qué dice la Biblia sobre esto?

Un profeta llamado Isaías tuvo la oportunidad de experimentar la presencia de Dios aún estando vivo. Leamos su testimonio:

El año en que murió el rey Uzías, vi al Señor sentado en un majestuoso trono, y el borde de su manto llenaba el templo. Lo asistían poderosos serafines, cada uno tenía seis alas. Con dos alas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies y con dos volaban. Se decían unos a otros: «¡Santo, santo, santo es el Señor de los Ejércitos Celestiales! ¡Toda la tierra está llena de su gloria!».

Sus voces sacudían el templo hasta los cimientos, y todo el edificio estaba lleno de humo. Entonces dije: «¡Todo se ha acabado para mí! Estoy condenado, porque soy un pecador. Tengo labios impuros, y vivo en medio de un pueblo de labios impuros; sin embargo, he visto al Rey, el Señor de los Ejércitos Celestiales».

Entonces uno de los serafines voló hacia mí con un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas. Con él tocó mis labios y dijo: «¿Ves? Este carbón te ha tocado los labios. Ahora tu culpa ha sido quitada, y tus pecados perdonados».

Después oí que el Señor preguntaba: «¿A quién enviaré como mensajero a este pueblo ¿Quién irá por nosotros?».
—Aquí estoy yo —le dije—. Envíame a mí. (Libro de Isaías 6:1-8 NTV)

Este párrafo escrito por el propio Isaías describe la nada grata experiencia de estar ante la presencia majestuosa de Dios. Fue tan terrible que de hecho, él sintió morirse. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón de tan angustiosa sensación?

1. La santidad de Dios.
Los seres celestiales que aparecen en la narración proclaman incesantemente que Dios, el Rey del universo, el Señor de los Ejércitos Celestiales es tres veces santo.

Cuando la Biblia llama a Dios Santo, significa que Él es «trascendentalmente separado.» Es decir, que Él está tan por encima y más allá de nosotros; su trascendencia describe su suprema y absoluta grandeza. Que Dios sea santo significa que «inspira asombro o es asombroso.» En el sentido más elevado, sólo Dios es asombroso.

Isaías tuvo temor a Dios porque Él es santo. Su temor fue un temor servil, un temor nacido del pavor. Dios es demasiado grande para nosotros, demasiado asombroso. En su presencia, tememos y temblamos. Hallarnos ante su presencia, puede ser nuestro más grande trauma.

En el momento que este profeta vio la santidad de Dios, por primera vez en su vida entendió quién era Dios; a la vez, por primera vez entendió quién era Isaías.

2. El pecado de Isaías
Esta visión hizo temblar el lugar. Pero, las puertas del templo no fueron lo único que se conmovió. Lo que más tembló en aquel edificio fue el cuerpo de Isaías. Cuando él vio al Dios viviente, el monarca reinante del universo desplegado ante sus ojos en toda su santidad, Isaías exclamó «¡Todo se ha acabado para mí! Estoy condenado, porque soy un pecador.  Otra traducción dice: «¡Ay de mí!» La palabra ¡Ay! es un aviso de juicio. Isaías se reconoció a sí mismo como un pecador y su pecado demandaba un juicio divino.

¿Isaías era un hombre pecador? Sus contemporáneos lo consideraban el hombre más recto de la nación y lo respetaban como un modelo de virtud. Pero cuando tuvo la repentina visión del Dios santo, en ese instante toda su autoestima fue sacudida. En un segundo su desnudez se descubrió ante la mirada de la norma más absoluta de santidad. Comparado con otras personas, él podía sostener una alta opinión de sí mismo. Pero en el instante que él se midió con la Norma Suprema, él fue deshecho -moral y espiritualmente devastado. Fue desintegrado, desarticulado. Su sentido de integridad se derrumbó.

Isaías comprendió su vileza. Todas las fibras nerviosas de su cuerpo temblaban mientras buscaba donde esconderse, orando que de alguna manera la tierra lo cubriera, el techo del templo lo sepultara, o algo, cualquier cosa, lo liberara de la santa mirada de Dios. Pero no había dónde esconderse. Él estaba allí, desnudo y solo frente a Dios. A diferencia de Adán, no tenía a Eva para alentado, ni hojas de higuera que lo escondieran. Lo suyo era la esencia de la angustia moral, ésa que desgarra el corazón de un hombre y destroza su alma en pedazos. Culpa, culpa, culpa sin tregua brotaba por todos sus poros.

Esta es la condición de todo ser humano cuando sea llamado a la presencia de Dios. No hay justo ni uno sólo –afirma la Escritura. Todos somos pecadores y nuestros más íntimos secretos serán revelados, cada palabra, pensamiento y acto será juzgado por el Rey de gloria.

El profeta dramáticamente reconoció: ¡Tengo labios impuros! ¿Esto significa qué sólo pecaba con sus labios, sus palabras? No. El Señor Jesucristo nos enseñó que de la abundancia del corazón habla la boca, y «del corazón salen los malos pensamientos, el asesinato, el adulterio, toda inmoralidad sexual, el robo, la mentira y la calumnia.» (Mateo 15:19). Y esas cosas son las que contaminan, ensucian y envilecen al ser humano y lo hacen sentirse indignos de estar en la presencia de Dios.

3. ¿Cuál fue la solución ante este problema?
El Dios santo es también el Dios de gracia,
y no permitió que su siervo continuara postrado sin consuelo. Inmediatamente comenzó a limpiado y a restaurar su alma, enviando a uno de los serafines. La inmundicia de su boca fue quemada; él fue refinado con el fuego santo.

Por medio de este acto divino de limpieza, Isaías experimentó un perdón más allá de la purificación de sus labios. Él fue limpiado completamente, aunque no sin el terrible dolor del arrepentimiento. Él lamentó su pecado, abrumado con angustia moral, la convicción de pecado que el sintió fue constructiva y le trajo una sanidad que se extenderá por toda la eternidad. Su pecado fue perdonado, y su dignidad fue restaurada. En un momento, el devastado profeta fue restaurado y purificado. Él ahora estaba limpio.

Todos somos como Isaías. Si comparecemos ante la presencia de Dios con pecado estaríamos perdidos. Pero al igual que para este antiguo israelita, también existe una gracia para quienes se reconocen como pecadores y son movidos a un genuino arrepentimiento en su ser. Y justamente proviene de un altar de sacrificio, de la cruz del Calvario. Dios conociendo la bancarrota espiritual del mundo y no habiendo otra fuente de limpieza para nuestro pecado, envió a su Hijo Jesucristo a la cruz a morir pagando nuestros pecados para que todo aquel como Isaías que cree en Él y acepte este sacrificio no se pierda en la condenación sino tenga limpieza espiritual y vida eterna.

Al aceptar este hecho histórico y recibir por fe el perdón que otorga su gracia, somos completamente limpios de toda culpa, todo nuestro pasado queda sepultado, todas las cosas de nuestro ser son renovadas, y ya no tenemos ninguna condenación porque somos reconciliados con Dios. Aquí inicia una preciosa recuperación de la imagen y semejanza que Dios le dio a nuestro antepasado Adán. Algunos llaman a este evento-proceso «una conversión o un nuevo nacimiento» que nos abre los ojos a una realidad espiritual, pasamos de la oscuridad a la luz, y del poder de Satanás a Dios. Entonces recibimos el perdón de nuestros pecados y se nos da un lugar entre el pueblo de Dios y somos registrados en el Libro de la Vida por nuestra fe en Jesucristo.” (Vea Juan 1:12-13, 3:16-18, Romanos 5:1, 8:1, Hechos 26:15-18).

Este es el requisito indispensable para presentarse ante la majestad de Dios sin huir despavoridos. Ninguna obra buena, ninguna religión ni código de conducta alguna nos dará la capacidad de estar en la presencia de Dios por la eternidad sino únicamente el sacrificio de Jesucristo como cordero de Dios que vino a quitar el pecado de este mundo.

Si en verdad anhela una eternidad junto al Padre, arrepiéntase verdaderamente de vivir ignorando a Dios, reconozca sus pecados y acepte por fe el perdón total y absoluto que solamente Cristo ofrece. Si lo hace, el Padre, el Hijo y Espíritu Santo vendrá a su cuerpo y lo convertirá en su habitación, su templo y siempre permanecerá dentro de usted dándole paz, consuelo y un poder especial para vivir de acuerdo a los principios de Dios contenidos en la Biblia. (Estudie Juan 14:23; 1 Corintios 3:16; Gálatas 5:16-25).

4. ¿Qué siguió a la limpieza espiritual de Isaías?
Él mismo nos lo cuenta: «Entonces oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí: Aquí estoy. ¡Envíame a mí!»

La visión de Isaías adquirió una nueva dimensión. Hasta entonces él había visto la gloria de Dios, había oído el canto de los serafines, había sentido el carbón ardiente sobre sus labios, pero ahora por primera vez escuchaba la voz de Dios.

De repente, los ángeles callaron y la voz que la Escritura describe como el estruendo de muchas aguas resonó en todo el templo. Aquella voz hizo eco con las agudas preguntas: «¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?» Aquí vemos un patrón que se ha repetido en la historia. Cuando Dios se aparece, la gente tiembla con terror, luego Dios perdona y sana, para después enviar. El patrón es que el quebrantamiento precede a la misión.

Dios tomó a este hombre destruido y después lo envió al ministerio. Él tomó a un pecador y lo hizo un profeta; tomó a un hombre de labios sucios y lo hizo su vocero.

Isaías fue restaurado no para quedarse dentro del templo, sino para salir y anunciar la voz de Dios a su nación. Cuando Dios nos limpia y nos restaura es con el fin de convertirnos en instrumentos de bendición y de su gracia a la gente que nos rodea. Él redime al padre alcohólico y lo reintegra a su familia como un padre amoroso; Él restaura al adúltero y lo lleva a los brazos de su esposa como un compañero fiel; Él convierte al orgulloso y arrogante y lo envía a los suyos como un humilde hombre de Dios.

Cuando Dios redime, Él nos sana para que podamos ser útiles y realizarnos en la misión para la cual cada persona es llamada. La personalidad de Isaías fue completamente reconstruida, para ser luz y sal de su generación. Este es el plan de Dios para todos los que aún vivimos para definir nuestra eternidad.

Conclusión
Si aún puede leer esto, es que el Señor ha sido paciente con usted porque le ama.
De hecho, Él no quiere que nadie sea destruido, quiere que todos se arrepientan. La paciencia de nuestro Señor da tiempo para que la gente sea salva; todos reciben el tiempo suficiente para estar a cuentas con Dios. Que nadie lo dude, tarde o temprano todos compareceremos ante su Majestad; la condición en que lo hagamos dependerá completamente de nosotros.

Si dejamos que Cristo establezca su gobierno en nuestra vida, no sólo viviremos vidas transformadas, útiles y productivas; sino también, en nuestro último día, al partir de esta tierra, tendremos la seguridad que será para estar en la presencia de Dios. Entonces seremos dichosos, porque el Maestro nos enseñó que «bienaventurados son los puros de corazón, porque ellos verán a Dios.» (Mateo 5:8).

¡Que así sea!

© sixtovicente@gmail.com

El progreso de un peregrino

Progreso de un peregrino
La mayoría de la gente carece de propósitos y metas en la vida. Millones de almas viven llevadas por las olas del mar de las circunstancias. Muchos cristianos e iglesias se encuentran en este estilo de vida. Viven su fe como una tradición sin alcanzar la madurez ni cumplir con los planes de Dios para su generación. Pueden llegar a ser muy activos pero poco productivos. Esto no es bíblico.

Desde el primer libro de la Escritura encontramos a Dios en la semana de la creación en un orden progresivo, haciendo todo en un espacio de tiempo y con un propósito determinado. Es mi convicción que Dios nos sacó de las tinieblas para vivir en la luz y dar abundante fruto que glorifique a Dios.

Vayamos a
Génesis 1 y encontraremos el método de Dios en la creación. El proceso de salvación y santificación sigue el mismo orden.
Génesis 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
El incrédulo lleva un vida desordenada y vacía. Vive buscando las ofertas del mundo: los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida (1 Juan 2:16). Es esclavo de sus propios deseos, tiene la mirada puesta en las cosas terrenales, vive afanado por ganar este mundo. El vacío de su corazón lo trata de llenar con más dinero, más bienes materiales,  más sexo y más placer.

Pero en medio de las tinieblas, se mueve el Espíritu de Dios que convence al pecador de su bancarrota espiritual, lo confronta con la eternidad, lo guía al arrepentimiento, le provee de fe y lo hace nacer de nuevo. Aquí es donde comienza la aventura de la vida cristiana que sigue un proceso muy similar al de la creación. Vayamos día a día y hagamos un paralelo entre la creación y la consagración a Dios.
 
DÍA 1 (v. 3-5)
3. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
4. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
5. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
Dios separó la luz de las tinieblas

En el Evangelio de Juan 1:9 se nos dice que Jesús es el Verbo, es Dios y es la Luz verdadera que alumbra a todo hombre y quienes lo reciban, los que creen en su nombre tienen el derecho de ser hijos de Dios.  Un nuevo creyente se convierte en luz del mundo (Mateo 5:14). Es así que la primera evidencia de haber nacido de nuevo es separarse de las tinieblas, abandonar el mundo, el pecado. Por ello, el Apóstol Pablo escribió en
2 Corintios 5:17 que: “si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

El creyente debe considerarse muerto al pecado (Romanos 6:2) y ya no debe vivir en él. El cristiano debe presentar su cuerpo como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios y no conformarse a este siglo, sino transformar su manera de pensar de acuerdo a las Escrituras (Romanos 12:1-2).

Dios tomó el primer día para separar la luz de las tinieblas. La primera etapa de la vida cristiana consiste en ordenar nuestra vida personal. Se debe abandonar el adulterio, la fornicación y toda inmoralidad sexual para vivir en pureza como Cristo le ordenó a la mujer sorprendida en adulterio en Juan 8. Se deben restaurar relaciones rotas, extender el perdón a quienes nos han ofendido. Es necesario pagar deudas y restituir lo robado como el publicano Zaqueo en Lucas 19.

Dios ha escogido lo vil y menospreciado pero no para que sigamos siendo viles e inmundos sino para que anunciemos las virtudes de un Dios que nos cambia y nos restaura la imagen divina que perdimos con el pecado. Un cristiano genuino jamás será igual, porque Cristo vive en él y el Espíritu Santo produce en su vida amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecen contra ella (Juan 1:5). Cuando un hijo de Adán pasa a ser hijo de Dios, no únicamente cambia su eternidad, su más allá, sino su más acá, su vida diaria, su mente y sus valores.
Dios sigue separando la luz de las tinieblas. Y usted,  ¿ya salió de las tinieblas?
 
DÍA 2 (v. 6-8)
6. Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
7. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
8. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

Dios hizo la expansión y separó las aguas de arriba de las aguas de abajo

Jesucristo afirmó en Juan 15:3 que su palabra nos limpia, nos lava. Las aguas representan la Palabra. Pero hay aguas de arriba y aguas de abajo. El segundo paso en la vida cristiana es aprender a distinguir la Palabra de Dios (las aguas de arriba) de las palabras de los hombres (las aguas de abajo).

Existen muchos grupos pseudocristianos dirigidos por gente que enseñan desviaciones de las Escrituras, varios de estos líderes viven en pecado, sus iglesias no están registradas legalmente y varias de ellas son resultado de divisiones de otras iglesias. Algunas las llaman sectas. Sus enseñanzas representan las aguas de abajo, sus interpretaciones particulares de las Escrituras y sus visiones o sueños en forma de dogmas.

En el segundo día, el cristiano debe aprender a separar las enseñanzas bíblicas de las enseñanzas de los hombres. Para ello debe sujetarse a la Palabra profética más segura a la cual debe estar atento como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro (2 Pedro 1:19). La Biblia es la lámpara que ilumina nuestro andar diario (Salmo 119:105).  El Espíritu provoca deseo en el creyente, como niño recién nacido, de la leche espiritual no adulterada, para crecer para salvación (1 Pedro 2:2). Pero en poco tiempo debe ejercitar sus sentidos espirituales en el discernimiento del bien y del mal para degustar de alimento sólido propio de quienes han alcanzado madurez (Hebreos 5:14).

El cristiano procura escudriñar toda la Escritura porque es inspirada por Dios y es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia a fin de prepararse para vivir como Dios manda (2 Timoteo 3:16-17).  En los pasajes que causan dificultad, se sujeta a la ley y al testimonio (Isaías 8:20).  Un cristiano que adopta la mentalidad de Berea de escudriñar día a día las Escrituras (Hechos 17:11) evitará ser desechado como el pueblo que fue destruido porque le faltó conocimiento (Oseas 4:6).

El cristiano debe saber en qué cree, invertir en su educación y estar siempre preparado para presentar las verdades cristianas a quienes le rodean (1 Pedro 3:15). ¿Usted ya ha separado las aguas de arriba de las aguas de abajo?
 
DÍA 3 (v. 9-13)
9. Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
10. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
11. Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
12. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
13. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
Dios separó los mares de lo seco (la tierra).  La tierra produjo hierba y árboles según su género.
En  el tercer día, Dios separó lo seco. Los lugares secos son habitados por los espíritus inmundos según nuestro Señor Jesucristo nos explicó en Lucas 11:24-26. En Levítico 16, durante el día de la expiación se enviaba un macho cabrío a Azazel que habita en el desierto. Azazel es identificado por muchos intérpretes como Satanás, la fuente del pecado.

Las áreas secas en la vida del creyente son aquellas dónde aún tiene influencia el maligno. Adicciones, hábitos pecaminosos, amargura, falta de perdón, heridas del pasado. Poca gente ha encontrado solución instantánea al alcoholismo, a la promiscuidad y otros males al recibir a Cristo en su vida. La mayoría tiene que pasar por un proceso de sanidad que algunos llaman sanidad interior, sanidad emocional o sanidad del alma.

En
Lucas 4:18-19, Jesucristo afirmó que la profecía de Isaías se cumplió en Él, al leer:
Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
A predicar el año agradable del Señor.

Además de salvar, Cristo puede sanar a todos los oprimidos: quienes han sido abusados sexualmente, quienes han sufrido maltrato intrafamiliar, a los huérfanos, a las viudas, a los delincuentes, a los quebrantados de corazón. Al llegar a Cristo tenemos restauración y sanidad de toda herida del pasado.
Dios separó lo seco para que la tierra produjera fruto (hierba y árboles). Debemos reconocer las heridas del pasado, en muchos casos con su crudeza y vergüenza, porque la verdad nos hace libres. No es morbo. Algunos psicólogos afirman que algunas mujeres que han sufrido violación no pueden disfrutar de intimidad marital. Los traumas del pasado en muchas ocasiones impiden disfrutar de la vida en abundancia, pueden desencadenar enfermedades mentales e incluso físicas.

El profeta Jeremías nos dice que hay que entresacar lo precioso de lo vil (15:19). Es decir, permitir que Cristo sane nuestra heridas y una vez sanos, usar nuestra experiencia para ayudar a otros en circunstancias similares. En palabras de Pablo, permitir que Cristo “nos consuele en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2 Corintios 1:4).

Verifique si existen lugares secos en su vida y entresaque lo precioso de lo vil. Su pasado es pasado, los yugos se pudren a causa de la unción, de la llenura del Espíritu en el corazón del creyente (Isaías 10:27). Si no identifica lugares secos, ¡Gloria a Dios! Siga creciendo en su vida cristiana.

La mejor manera de haber superado los lugares secos es cuando en nuestra vida se muestra el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.
Día 4
14. Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
15. y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
16. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
17. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
18. y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
19. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
Dios puso lumbreras y estrellas en la expansión para separar el día de la noche, para servir de señales para las estaciones, días y años.
Las lumbreras se hicieron para alumbrar, señorear y separar la luz de las tinieblas.
Un cristiano maduro debe hallar su lugar en el Cuerpo de Cristo. El Apóstol Pedro afirma que“somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9). La misión de todo cristiano es contribuir a la Gran Comisión “ir y hacer discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19).
Para tal fin, el Espíritu de Dios nos ha dado dones, capacidades y habilidades espirituales para contribuir en la extensión del Reino de Dios. En el Nuevo Testamento, el Apóstol Pablo, menciona los dones espirituales en Romanos 12 y en 1 Corintios 12. El Dr. Peter Wagner en su estudio Cómo hallar sus dones espirituales enumera 25 dones: profecía, pastorado, enseñanza, sabiduría, conocimiento (ciencia), exhortación, discernimiento de espíritus, dar, ayudar, misericordia, misionero, evangelista, hospitalidad, fe, liderazgo, administración, milagros, sanidad, lenguas, interpretación, pobreza voluntaria, celibato, intercesión, exorcismo y el de servicio. Todos se hallan mencionados en la Biblia y son para la edificación de la Iglesia.

Todos los creyentes debemos descubrir qué dones hemos recibido, aprender a usarlos, avivarlos mediante su ejercicio. Al ejercitar nuestros dones servimos de señales al mundo, alumbramos el entendimiento con la luz del Evangelio y podemos separar la luz de las tinieblas, porque abatimos la ignorancia y el pecado.
Como miembro del Cuerpo de Cristo, identifique sus dones y úselos para ser luz y sal de esta sociedad que necesita del Evangelio.
 
Día 5
20. Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.
21. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.
22. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.
23. Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
Dios hizo que las aguas produjeran seres vivientes y aves que vuelen en los cielos.
 
Día 6
24. Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.
25. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
26. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
27. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
28. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
29. Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
30. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
31. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
Dios hizo que la tierra produjera seres vivientes, bestias y serpientes. Para coronar su creación hizo al ser humano a su imagen y semejanza, varón y hembra los creó. El hombre debe llenar, sojuzgar y señorear toda la creación. Es la etapa de la reproducción, de la multiplicación y de gobernar, señorear, sojuzgar.

El quinto y sexto días se caracterizan por la reproducción. Representan la edad adulta del creyente en que puede reproducirse según su género. Es la edad para guiar con sabiduría a otros en el camino del Señor.
El exfariseo recalcitrante Saulo, ahora llamado Pablo al dar la lista de cualidades de los ministros dice en 1 Timoteo 3:
2. Es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;
3. no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;
4. que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad
5. (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);
6. no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.
7. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.
Estos requisitos muestran el carácter de un cristiano maduro. Uno que se ha separado de las tinieblas, que sabe trazar rectamente la Palabra de Verdad como obrero aprobado, uno que ha eliminado los lugares secos de su vida, uno que ha identificado sus dones y los pone a trabajar para el bien de todos los creyentes.
La misma naturaleza nos enseña que los árboles frutales se reproducen en la edad adulta, los animales también e incluso los seres humanos, requerimos habernos desarrollado físicamente para poder reproducirnos.
Cada uno se reproduce según su género y su especie. Si un cristiano amargado se reproduce, el nuevo creyente absorberá parte de su amargura. Si un creyente chismoso se reproduce, el nuevo creyente será semejante a él, “comunicativo.” Pero si un cristiano fiel se reproduce, su hijo espiritual adoptará su fidelidad. Un cristiano maduro que se reproduce con sabiduría, el nuevo cristiano adoptará su ejemplo de buscar la madurez.

Esta etapa representa el establecimiento de los ministerios de gobierno enunciados por Pablo en
Efesios 4:11-12:
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio…

Son ministerios que requieren de las personas más maduras por las responsabilidades que enfrentan en su servicio. Estos ministerios requieren varones ejemplares, perfectos, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo y no niños fluctuantes; gente que ha avanzado más allá de los rudimentos y siguen adelante a la perfección.

Por ello, en el sexto día Dios coronó su creación con el ser humano a su imagen y semejanza. Es la etapa de servir a Dios como Adán en el huerto, la etapa del diálogo directo con Dios, cara a cara.

¿Es usted un creyente que ha llegado a esta madurez? Entonces reprodúzcase, gobierne, señoree. Si no es maduro, tenga paciencia. Si se adelanta, se causará muchos dolores de cabeza, a usted y a otros.
 
Día 7
1. Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.
2. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
3. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

Dios consagró el séptimo día. Como nuestro Padre, ha apartado un día para dedicárselo a sus hijos. Este ejemplo divino reprueba la adicción al trabajo. Pero más allá de eso, representa la etapa en que el cristiano va más allá del éxito ministerial y se consagra a su Creador.

Muchos siervos de Dios son muy activos, pero a algunos se les olvida consagrarse a Dios. Están de lleno en la obra, pero no tienen tiempo para el Dios de la Obra. De aquí las vergonzosas “caídas” de ministros y líderes “exitosos.” Las tres “F” que llegan a inscribirse en las tumbas de muchos ministerios son “Faldas, Fama y Finanzas.” Ejemplos bíblicos no faltan: Sansón, Balaam, Judás Iscariote y otros.
Muy posiblemente Pablo tenía esto en mente cuando escribió en 1 de Corintios:
9:24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.
9:25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
9:26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como Quien golpea el aire,
9:27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

Si hemos llegado a la madurez, consagrémonos al Señor.
“Sin santidad nadie verá al Señor” se lee en Hebreos 12:14. El gran libertador Moisés no pudo entrar a la Tierra Prometida por “no cuanto pecó contra Dios en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin; porque no lo santificó en medio de los hijos de Israel.” (Deuteronomio 32:51).

El sabio Salomón, se olvidó de consagrarse a Dios y cuando “era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios.” (1 Reyes 11:4).

Conságrese a Dios, vuelva al primer y único Amor, deje la tibieza, haga de su vida una ofrenda agradable al Creador. Esto lo hará apto para recibir el calificativo divino de “buen siervo y fiel” y se le dará “amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (1 Pedro 1:11).
 
Conclusión

La vida cristiana inicia en medio de las tinieblas pero termina en la luz. Por la gracia de Dios, por la fe en sus promesas y ayudados de su Espíritu se pueden superar las pruebas en el desierto como lo hicieron Josué y Caleb.

El cristianismo es un Camino, no una zona de descanso, debemos avanzar. Sigamos las pisadas del Maestro que la columna de fuego se está moviendo. Confiemos en que como lo hizo en la creación, la buena obra que Dios ha comenzado en cada uno de nosotros la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6). Si en verdad ha salido de las tinieblas, de Egipto, continúe el proceso hasta la consagración, no se detenga, no se estanque.El desierto no debe convertirse en nuestra tumba. Nos espera la Tierra Prometida. En el séptimo día Dios quiere pasar tiempo con nosotros, toda una eternidad.

© Sixto Vicente.